miércoles, 23 de febrero de 2011

Nos tapamos los ojos ante lo que no somos capaces de ver

En este momento me siento más gilipollas que nunca, me odio por no poder pensar sólo en mi, por dar tanto a cambio de nada, por vaciarme para que los demás estén llenos, ¿Qué demonios estoy haciendo? ¿Por qué doy tanto a los que menos se lo merecen? Ni yo misma me entiendo y tengo que desahogarme con palabras escritas al viento, el cual no me puede dar ningún consejo, ni sacarme una sonrisa, ni secarme las lágrimas que brotan por mi rostro. ¡Me odio! Por anteponer sentimientos a hechos, por callar para no hacer daño, o no provocar una discusión, y me siento tonta por hacer cosas que no son valoradas, por tener que aguantar otras tantas que se clavan en mi piel y nadie se da cuenta.
Odio tener que forzar las sonrisas y hacer que los demás estén bien cuando ni yo puedo con lo mio y que cuando yo los necesito no estén ahí.
No soy persona de pedir, pero todos necesitamos que le muestren aprecio de vez en cuando ¿no? Y más allá de eso muchas veces lo único que hacen es hacerme sentir mal conmigo misma, y a diferencia de otros, no digo las cosas para echarlas en cara, simplemente doy mi opinión, necesito decir lo que siento en cada momento, decir lo que me parece mal y alabar lo que me parece bien, no creo que sea tan difícil de entender.
A veces exigimos cosas que nosotros mismos no damos, pedimos, pedimos y no vemos lo que los demás nos dan. Machacamos con tal de conseguir lo que queremos y no nos damos cuenta que con eso hacemos daño a otra persona, en definitiva, el ser humano da asco.

Pd: Las personas a las que le importas se sentirán bien solo con que las escuches y les trates de sacar y regalar una sonrisa =)

No hay comentarios:

Publicar un comentario