lunes, 28 de marzo de 2011

Hexaquisoctaedro

Empezaré a escribir sobre un tema que todo el mundo, repito TODO EL MUNDO, ha experimentado alguna vez. Quizás, cuando termines de leer esto me apoyarás y me darás la razón, pero sin darte cuenta y reconocerte a ti mism@ que tú eres el causante y no la "víctima". Es lo más probable, sé que toda persona que lea esto se sentirá identificada pero ninguna en el aspecto de decir: "Joder, yo hago eso" y reconocerlo. (Deja de negarte la realidad, no seas hipócrita y no odies a lo que tú haces cada día).

No me andaré con más preámbulos, el tema a tratar es la FALSEDAD. Cada vez que viene a mi mente esas malditas ocho letras, por más que lo intento no puedo evitar enfadarme, ni mostrar apatía, me es IMPOSIBLE. Sé que me tienen que dar igual los demás pero no puedo con la falsedad. ¡No puedooo!! Y menos con las personas que son falsas y ellas mismas creen que no lo son, ( Tenéis un graaan problema... Bueno, mejor dicho unos cuantos =) )

Odio a esas personas que hasta un hexaquisoctaedro tiene menos caras que ellas, y no hablo de los distintos tipos de caras que solemos poner en las fotos, no, hablo de que para cada persona tienen una forma de actuar, a todo el mundo le regalan lo que quieren oír para estar de yupii con todo el mundo. Lo más grave de esto es que luego por detrás si que hablan, me parece patético y de cobardes. Si no eres capaz de hablar a la cara no hables por detrás que luego bien que te molesta de los demás ehh!...

No alargo más este texto, no merece ni una sola letra pero me apetecía plasmarlo todo en un folio en blanco, él nunca es falso. Ah!! Y como mucho tiene dos caras ;P




viernes, 18 de marzo de 2011

De nuevo un reflejo vacío

Me faltan fuerzas hasta para mirarme en un simple espejo y por más que me propongo pasar de todo pensar que es lo mejor no puedo... Sé que soy demasiado indecisa que me cuesta muchísimo cerrar puertas y atreverme a abrir otras nuevas, y cada vez más. Esto son consecuencias de darlo todo por las personas que aprecias y quieres y que solo recibas cosas destructivas de ellas.
Muchas veces me dijeron que si una persona sólo trae cosas malas para tu vida y te hace estar mal esa persona no merece estar en ella y por lo tanto la tienes que echar. Es tan fácil decirlo... la teoría todos la sabemos pero la practica siempre cambia cuando hay sentimientos de por medio, sino que me lo digan a mi.... He caído tantas veces en los errores que dije que cometería nunca más..., he perdonado tantas cosas que dije que nunca iba a perdonar..., he aguantado tantas cosas que dije que nunca iba a aguantar..., y ese es mi mayor error haber y seguirme siendo infiel a mi misma, no valorarme y consentir que los demás me pisoteen.

Esta entrada la escribo por muchos motivos en general pero solamente por uno en concreto, y es el siguiente:

Yo soy de las personas que cuando quiere a alguien da todo y más por esa persona, perdono mil errores, como también los cometo, hago cualquier cosa aunque yo me sienta mal haciéndola por hacer feliz a esa persona, definitivamente me entrego al cien por cien, así se supone que es el amor, ¿no? La cuestión es que ayer (aunque aun no me haga mucho a la idea y me cueste afrontarlo) perdí a una persona que yo consideraba importantísima para mi, era mi ilusión de cada día, mi pensamiento al despertar, mi todo. Fue tan especial los momentos vividos, la forma de conocernos, la distancia, la complicidad, la química, la física, nuestras promesas, nuestro signo representativo (estrella), etcétera, etcétera.
Pues bien sabiendo esto... ayer me di cuenta de que todo es era una gran falsa, quizás sea un termino muy exagerado pero en parte lo veo así. Las promesas ya no existen, de echo yo cumplí muchas pero esa persona no, me molestan o molestaban los enfados por no hacer lo que le apetecía en un momento concreto o no hacer realidad una ilusión de ese persona y que esa persona ni pensara en intentar complacer los mios. Me molesta/molestaba, duele/dolía, jode/jodía, que no tuviera la misma ilusión por verme como yo, que no estuviera cuando lo necesitaba y que me echara en cara si alguna vez yo por algún motivo no estaba, que se picara por todo sin motivo, que me insultara, que me menospreciara, que me colgara sin dejarme hablar a mi cuando era yo la que llamaba, que cada día me dijera algo para hacerme sentir culpable y mal para que me rayara, que me hiciera preocuparme cuando no me iba a contar que pasaba y me dejaba todo el día con la angustia en el cuerpo.... y un sin fin de cosas... Y pensareis, como es lógico, que entonces porque seguía ahí, que por qué no pasaba. Pues bien primero porque esa persona como ya he dicho antes era importantísima para mi, la quería ( y la sigo queriendo porque eso no desaparece así como así) muchiiisimo, y habían momentos muy buenos también. Yo me daba cuenta de las cosas malas pero claro eran tan importante que yo siempre dábamos una oportunidad a algo que sabíamos que no iba a cambiar pero aun así las ganas de que saliera bien podía con todo. Y yo no era capaz de cerrar esa gran puerta ( ya lo intenté en muchas ocasiones) yo solita, porque quería y a la vez no quería, ahí está la indecisión a la que antes mencioné.
Pues bien esto no lo hago porque la historia, por denominarlo de alguna forma, haya terminado, sino por como terminó porque cuando tu quieres a una persona de verdad no la insultas, no le dices cosas para que se sienta mal, no la preocupas, al revés sólo quieres que esa persona sea feliz y tu colaboras en ello todo lo que puedes y más. Esa es la decepción que yo me he llevado, que si las personas que de verdad te quieren no te hacen sentir mal ni te insultas y demás... he estado engañada muuucho tiempo, y lo peor de esto es que yo lo consentía porque yo veía que estaba mal que me hacia estar mal y mucho peor es que esa persona no se dio, ni se da, ni se dará cuenta de absolutamente nada.

Y ahora, ¿cómo vuelvo yo a confiar en alguien otra vez? Normal que la confianza escasee en mi y que cada vez mi personalidad sea más apagada y menos como es en realidad. El miedo puede conmigo.


Pd: Nunca llegará el día, tan esperado en el que nos comamos juntos esa dulce piruleta que compré para ese catorce de febrero de 2011.